Mónica, te quiero

Mónica, te quiero

El amor se puede representar de muchas maneras, pero… ¿cómo podría esta chimenea industrial perteneciente a una fábrica de plomo convertirse en un símbolo del amor?

Pues ya ves si se puede. Así somos en Málaga. Aquí el amor (y el plomo) está en el aire (y en la arena). Quédate, que te cuento la historia de la chimenea de Los Guindos, popularmente conocida como Torre Mónica.

Esta chimenea, que no es la única que podemos ver en el paseo marítimo, es todo lo que queda de la fundición de plomo que estuvo funcionando en Los Guindos desde 1923 a 1979. Se inauguró en 1924 con la finalidad de subir los gases tóxicos a la atmósfera. Medía 106 metros y fue diseñada por el maestro de obras malagueño Eduardo Strachan, conocido entre otras cosas por el diseño de la Calle Larios y alrededores.

Foto de la fundición. OK, pero, ¿y la historia de amor?

Pues rondaba el año 1992 cuando Mónica y Jose Carlos se enamoraron. Tenían 15 años e iban juntos al instituto. Parece que tuvieron una discusión y a él se le ocurrió que la idea de pintar en la chimenea “Mónica, te quiero”.

Al final se quedó solo en Mónica porque se quedó sin pintura. Es curioso, porque yo lo recordaba con el “te quiero” también escrito, supongo que es parte de la leyenda.

Se empezó a conocer como “La Mónica”, y así seguimos llamándola todos los que vivimos aquí.

La pintada duró hasta 2008, cuando la chimenea fue restaurada (se caía a trozos). Se crearon ladrillos nuevos especialmente para ella de la misma forma y color, aunque el tono es un poco más claro. Si la observas, podrás ver la diferencia entre los originales y los restaurados.

Otra curiosidad es que en la parte alta se habilitó un habitáculo, que no se ve desde fuera, por si quisiera anidar el halcón peregrino, pues se han divisado algunos por la zona.

Si te acercas a ella, podrás ver que en el interior colocaron un péndulo que sirve para avisar de una posible inclinación de la torre. Y en el exterior unas chapas que recuerdan a nuestra Málaga obrera.Además, los malagueños llevamos años usándola como punto de referencia: “¿En qué parte de la playa nos vemos?” “En la Torre Mónica.” O cuando corres por el paseo marítimo y sientes que ya no puedes más, la divisas y piensas “Cuando llegue a la Torre Mónica paro”.

Volviendo a Mónica, lo más interesante es que ella no solo lo perdonó, sino que se casó con él, se mudaron a Tenerife y tienen tres hijos juntos. Quizá pudieron borrar su nombre de la chimenea, pero no así su historia de amor del imaginario popular malagueño. Si has llegado hasta aquí, espero que te haya gustado. 😸

Fotos de ChimeneasyPatrimonio.es (Asociación en defensa de las chimeneas y el patrimonio industrial de Málaga).

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