¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza con esta imagen?
Cuando se la enseño a mis estudiantes, siempre me dicen lo mismo: «fantasmas», y alucinan con el hecho de que esta mansión que podría aterrorizar al mismísimo Stephen King se encuentre aquí en Málaga, a 15 minutos de mi casa.
Pero, ¿de verdad está encantada? Déjame que te hable de su historia y leyendas y podrás juzgarlo por ti mismo/a… Voy a contarte sobre «El Cortijo Jurado».
Se construyó en la primera mitad del siglo XIX para que los señoritos Heredia (cuyo cabeza de familia, Manuel, tiene su propia avenida y estatua en el centro de Málaga) pudieran desconectar de la dura vida en la capital. Con la crisis de la filoxera, los Heredia tuvieron que vender la finca a los vecinos Larios. Las leyendas dicen que la propiedad estaba unida por túneles subterráneos con el cercano Cortijo Colmenares, y que ahí se realizaban prácticas de dudosa moral cristiana: ritos satánicos y torturas a chicas que secuestraban del pueblo, entre otras.

El Cortijo Jurado estuvo cambiando de unas manos a otras hasta que en 1975 la compró la familia Vega Jurado, aunque dicen que el nombre viene de una época anterior. La cuestión es que, por lo que sea, nadie se quedaba ahí mucho tiempo.
Expertos en lo paranormal y curiosos han hecho allí todo tipo de investigaciones y dicen tener pruebas contundentes, como psicofonías, y fotografías, de que la actividad paranormal en el Cortijo Jurado es real.

Las leyendas urbanas que he ido escuchando a lo largo de los años en Málaga incluyen al fantasma vestido de novia de una chica pobre con la que la familia no quería que unos de sus descendientes se casara, y que amaneció ahorcada en el jardín de la casa el día de la boda; niños cuyos huesos están enterrados en el patio a los que por las noches puedes escuchar gritar y llorar; o los disparos de los fusilados allí durante la guerra civil.

Pero lo que me parece más interesante es lo que pasó en el 2000. El cineasta malagueño Jorge Rivera empezó a grabar allí una película basada en el relato de Lovecraft: «El terrible anciano». Entonces empezaron a pasar cosas raras: baterías que se descargaban solas, algunos de los actores sufrieron extraños accidentes y enfermedades después de rodar, y lo peor: las imágenes se borraban solas de los discos duros cuando querían trabajar sobre ellas. Finalmente, tuvieron que desistir de grabar la película.

En los últimos años, ha vuelto a cambiar de manos varias veces para intentar diferentes proyectos que tampoco se han llevado a cabo. Actualmente tiene este aspecto y se supone que lo van a transformar en un edificio de oficinas. Yo no creo en fantasmas, pero tampoco sé si me iría allí a trabajar.

¿Y tú que crees? ¿Es posible que pasen cosas raras en un edificio como este o es todo obra de la sugestión?
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