06:30
Anoche escuchamos bombas varias veces. La familia se levantó para refugiarse detrás de la ladera, pero nosotros no nos movimos. Antonia, con mucho disimulo por si alguien la veía, nos ha acercado un tazón con gachas. Nos ha deseado suerte en nuestro camino con una sonrisa y ha vuelto corriendo a su casa. Nos espera un largo día.
08:22
El tonto de Manuel se ha encontrado una flor y me la ha colocado en el pelo. Me ha dado un beso en la mejilla y creo que se ha puesto colorao’. Para pelar la pava estamos nosotros ahora. Será tontito.
09:01
¿Sabes qué es lo más difícil de todo esto? No es el hambre, ni el dolor de brazos, ni los pies ensangrentados. Es caminar esquivando los cuerpos de gente que está en la misma situación que tú, unido al miedo de no saber si podré proteger a mi bebé. No quiero mirarlos mucho, pero me ahogo pensando que mañana puedo ser yo quien estorbe entre los pies cansados de mis paisanos.
09:25
María era de un pueblo del interior. Se escapó de su casa con 13 años, harta de aguantar las palizas y los abusos de su padre y sus tíos. Cuando huyó, todavía no sabía que estaba embarazada. Llegó a Málaga y buscó algún lugar donde nadie pudiera hacerle daño. Por eso decidió entrar en un convento, donde le enseñaron a coser y a hacer primores. Lo que no se podía imaginar era que las monjas la iban a echar a la calle en cuanto se enteraran de que estaba encinta. No les importó nada. Ni siquiera la escucharon. Así que María se llevó entre sus escasas pertenencias algunos útiles de costura escondidos y se fue a la calle.
Le daba mucha vergüenza, pero como era mejor eso que morirse de hambre, empezó a ir puerta por puerta ofreciendo sus servicios de remiendos de prendas. Hasta que llegó a la casa de Ascensión, que era maestra de escuela, estaba soltera y le dio penita esa niña tan chica cargando con la barriga y el costurero. La recogió en su casa, le dio cama y abrigo, y le propuso que enseñara costura en la escuela por las tardes.
Cuentan los rumores que entre las dos había algo más que amistad, porque no era normal la relación tan buena que tenían esas dos desconocidas aunque se llevaran casi 20 años. A mí nunca me importaron los chismes. Porque María no solo me enseñó a coser, también a querer valerme por mí misma. Me enseñó que las mujeres también tenemos derecho a poder comer sin tener que pedirles permiso a nuestros padres, maridos o hermanos.
Si me he acordado ahora de ella es porque mientras caminaba de la mano de Manuel para evitar tropezar con los muertos, la he visto tumbada en el suelo, y a su anciana amiga Ascensión. Cogidas de la mano, juntas para siempre las dos.
No hay tiempo para velatorios. Debemos seguir caminando.
16:19
El mar está sucio, hay una mancha enorme flotando acercándose a la orilla. Creo que está de luto.
17:15
Pronto llegaremos a Nerja. Un joven ha dicho que la mancha del mar es aceite de un barco que traía provisiones. Preferían hundirlo antes que dejarnos comer. ¿Tú lo entiendes?
17:59
No te lo vas a creer. ¡Lo he visto! He visto al extranjero que acarrea niños a Almería. Llevaba la ambulancia hasta la boca, la gente se agolpaba a su alrededor… él se ha quedado mirándome con ojos de esperanza y cansancio. Me ha extendido los brazos mientras miraba a Paquito.
Durante unos segundos, he dudado mientras lo apretaba contra mi pecho. ¿Y si luego no lo encuentro? No sé que hubieras hecho tú, pero yo he salido corriendo sin soltar a mi niño.
20:30
Se siguen escuchando bombas a lo lejos. Pensar que nuestro fin puede llegar en cualquier momento… Tengo mucho miedo. Ya no me tiemblan tanto las piernas, pero sigo sin poder hablar. De nuevo nos hemos escondido entre las cañas para descansar.

