¿Quién mató a los tres malagueños en el crimen del kebab?
Han sido unos días muy intensos de interrogatorios, pero al menos ya vamos viendo luz al final del túnel. Centrémonos en Jose, el hermano de K. Físicamente, ambos son iguales, pero en intelecto y personalidad, no tienen nada que ver. Ambos hicieron juntos las pruebas para entrar en la policía, pero él no pasó los psicotécnicos.
Jose parece un chico impulsivo, tiene un historial por meterse en peleas desde la época del instituto y en la actualidad, ni estudia, ni trabaja. A diferencia de a su hermano, a él nunca le hicieron bullying.
Está tranquilo, muestra seguridad. Sonríe e intenta ligar conmigo. A la pregunta de si es verdad que alquiló el piso de la madre de Cinthia, él dice que no, que lo alquilaría otra persona con su DNI. Luego cambia de idea e insiste en que nadie alquiló el piso con su documentación. Ni él, ni otra persona.
Me cambia de tema continuamente, despreocupado. Le comento que entendería si hubiera matado al Chino por la historia con su hermano, pero que no sé por qué mataría a los otros dos. Aquí es cuando comete el error. «¡Los otros también merecían morir!» Le pregunto el porqué, pero no quiere responderme. Ahora está enfadado y me culpa de querer acusarlo sin pruebas.
El aspecto frío de Jose encaja con el tipo de crimen: una bala por cabeza. Sin ensañamiento ni arrepentimiento. Le pregunto si alguien lo ha contratado para hacer esto y me mira sorprendido. Me doy cuenta de que puede ser así, entonces le miento: «Va mos, K. Ya lo ha confesado todo. Te caerán menos años si me dices ahora la verdad.»
Esta es su declaración: «Mi hermano estaba apuntando a Hakim. No tiene tan buena puntería como yo, ¿sabes? Así que estaba tardando mucho. Empezaba a ponerme atacao’ y di una vuelta alrededor de la terraza, cuando vi que había un tío «estroncao» en una silla. Así que volví corriendo a mi hermano para avisarle de que nos teníamos que ir de allí. Había bajado la pistola y estaba llorando como un gi*******s. Se la quité y le pregunté qué c**o pasaba. Me dijo: “mira quienes son”. Me asomé y los vi. Me dio mucho coraje que mi hermano no se comportara como un hombre, toda la vida llorando por la misma gente. Pum, pum, pum y a tomar por c**o».
No llamaron la atención al salir porque la calle ya estaba llena de gente. Nadie los vio ni sospechó de ellos. La pregunta ahora era ¿por qué apuntaban a Hakim?
«Creo que todo empezó cuando me llegó una carta a casa. Estaba escrita a mano, y decía que me darían por lo menos 50.000€; también que quemara la carta en cuanto la leyera, pero yo se la enseñé a mi hermano. Me decían que estaban hartos de tener tanto ruido en el barrio y que me las ingeniara para deshacerme de Hakim. Estuve de acuerdo porque su comida es una mi**da, porque el tío es un gi******as que no sabe ni hablar en cristiano, y sobre todo porque me venía muy bien la pasta… K. estuvo de acuerdo en que lo hiciera con una condición, él me ayudaría y me encubriría, y a cambio yo tendría que dejar en paz a la Susi, con la que he estado algunas veces, tú ya me entiendes…»
Y sí, claro que le entiendo. Porque esta mañana recibí los resultados del test de ADN para saber quién era el padre del bebé que Susi esperaba, para ver si era compatible con K… y el resultado arrojó una coincidencia de un 35%… por lo que ahora mismo es más probable que el bebé fuera de Jose. Tendremos que hacerle a él también la prueba para comprobarlo, porque esto significaría que ha acabado con la vida de su hijo no nato…
Dicen haber quemado la carta, así que tendremos que seguir trabajando para conseguir averiguar quién la escribió, si es que es cierto que dicha carta existe.He vuelto a pensar en el zapatero, quejándose del ruido porque necesitaba dormir. De la profesora que necesita ansiolíticos y que todavía sufre estrés post traumático por las experiencias en el instituto. Y en Javier, el chico con TEA. Puede que esa carta la escribiera Javier…

