17:00
Muchas gracias por estar ahí leyéndome, acompañándome. Porque la situación se está poniendo muy fea y tengo mucho miedo.
Todo empezó el día que nació mi bebé, es decir, el día que empezó la guerra. Me parecía tan lejana… Yo, en mi mundo como siempre, pensé que esto se solucionaría en un pispás y podría criar a Paquito tranquila. Pero ya ves cómo está el tema… Cada vez hay más rumores de extranjeros que ayudan a los sublevados, que ya me dirás qué pintan aquí ni italianos ni alemanes, y que ya han llegado a nuestra provincia.
Yo estaba muy tranquila porque no soy ni roja, ni amarilla, ni morá. Soy una simple costurera honrada y humilde, la viuda de un arriero y no sé nada de política; pero acabo de llegarme ancá mi amiga la Mari a ver si saben algo nuevo, y José dice que tienen que irse. Que van a salir por la carretera de Almería. Que como está metido en el partido, toda la familia está en peligro. Y que yo debería hacer lo mismo porque no van a respetar a nadie: esa gente primero dispara y luego pregunta.
Me han ofrecido ir con ellos, pero me parece una locura. Ya me dirás adónde voy con un bebé tan pequeño. No, yo en mi sitio. He vuelto corriendo a casa.
Estoy de los nervios, pero no te vayas, por favor, que te quiero ir contando.
20:10
Mi vecino Indalecio tiene hoy la radio tan fuerte que no necesito asomarme por la ventana para escucharla como otros días. ¿Será posible la que están liando entre políticos y militares? Y yo aquí sigo, planchando los últimos arreglos, porque las señoras no admiten excusas. Incluso con mi niño recién nacido, tuve que mandar a mi Francisco a la Caleta para entregar un vestido.
21:03
Hay muchísimo jaleo en la calle. No para de pasar gente cargada de bultos en dirección a la playa. Ojalá estuviera aquí mi Francisco. ¿Qué harías tú en mi situación? ¿Me quedo en casa o salgo pitando con la Mari?
21:17
Ojú, estoy descompuesta. Miro a Paquito y pienso… ¿Qué va a ser de nosotros? ¡¿Qué?!
21:33
Voy a preparar un cesto, por si acaso. Ya lo decía mi madre: más vale prevenir.
00:15
He dado una cabezada y he tenido un ensueño horrible. Soñaba que los sublevados me metían en una cárcel llena de mujeres sin pelo y me separaban de mi hijo. No, no podrán arrancarlo de mis brazos. Es más, como escuché que decían por ahí… ¡no pasarán!

